Desde UNE nos solidarizamos con las mujeres iraníes y el pueblo de Irán, quienes vuelven a protagonizar una valiente revuelta contra el régimen reaccionario de los Ayatollah. Las mujeres han marcado el camino de esta lucha, como lo hicieron hace tres años tras el asesinato de Mahsa Jina Amini, cuando la quema de velos se convirtió en un símbolo mundial de resistencia y dignidad.
Las protestas en Irán son la expresión legítima de una lucha profunda por derechos feministas, democráticos y sociales, frente a un sistema que impone la represión, la violencia y la negación de libertades básicas. La consigna “Mujer, Vida, Libertad” sigue siendo hoy una bandera viva frente a la opresión, convocando a amplios sectores sociales a desafiar la discriminación y la violencia estatal.
Organizaciones internacionales de derechos humanos han documentado la magnitud de la represión desde 2022: más de 600 personas han perdido la vida y decenas de miles han sido arrestadas o detenidas en el marco de estas protestas, incluyendo mujeres, niñas y niños, mientras que la respuesta violenta de las fuerzas de seguridad continúa profundizando la crisis humanitaria y de derechos humanos en el país.
Desde UNE condenamos toda forma de represión estatal y violación a los derechos humanos. Al mismo tiempo, reafirmamos nuestra postura a favor de la libertad y la autodeterminación de los pueblos, rechazando cualquier intento de intervención militar extranjera como solución a esta crisis. La libertad y la justicia solo pueden alcanzarse a través de cambios impulsados por las propias comunidades y movimientos sociales, no mediante injerencias que puedan agravar el sufrimiento de la población.

