Desde la Unión Nacional de Educadores (UNE) expresamos nuestra profunda preocupación por la situación que atraviesa el país. La paralización parcial del transporte público en Quito este martes 5 de mayo (anunciada previamente por los transportistas) provocó un inicio de jornada caótico, afectando a estudiantes, docentes, trabajadores y ciudadanía en general que dependen del transporte desde primeras horas del día.
Esta crisis es responsabilidad directa del gobierno de Daniel Noboa, que eliminó el subsidio al diésel priorizando el cumplimiento de compromisos con el Fondo Monetario Internacional, y que hoy busca trasladar las consecuencias a los municipios. En la práctica, esto abre la puerta al incremento del costo de los pasajes, descargando todo el peso de la crisis, como siempre, sobre la ciudadanía. La paralización del transporte agrava aún más las condiciones de vida, dejando a miles de personas sin alternativas de movilización.
En un país donde más de 400 mil personas han perdido el empleo pleno hasta marzo de 2026 y más de 8 millones de ecuatorianos están endeudados, el incremento en las tarifas de transporte público representa un golpe directo al bolsillo. Esta afectación en la movilidad impacta en la alimentación, la educación y la estabilidad de los hogares.
La restricción del transporte en horas clave, termina por consolidar un escenario crítico: dificulta el acceso a los lugares de trabajo, limita la asistencia a clases y afecta directamente los ingresos de quienes viven del día a día. Sectores enteros de la población (especialmente quienes inician su jornada en la madrugada) quedan en una situación de vulnerabilidad frente a decisiones que no consideran su realidad.
A la par, el toque de queda vigente en varias provincias termina de complicar la movilidad. Por ello, exigimos al Gobierno Nacional que asuma su responsabilidad, restablezca el subsidio al diésel y deje de trasladar el costo de la crisis, por su inoperancia, a los ciudadanos. La movilidad no puede convertirse en un privilegio ni en una carga más para quienes ya enfrentan condiciones económicas complejas.

