NO PODEMOS NORMALIZAR LA VIOLENCIA SIMBÓLICA

COMUNICADO

NO PODEMOS NORMALIZAR LA VIOLENCIA SIMBÓLICA

La Unión Nacional de Educadores (UNE) expresa su preocupación y rechazo frente a actuaciones públicas protagonizadas por Roberta Zambrano, candidata a la Alcaldía de Esmeraldas por ADN, que abren un necesario debate sobre los mensajes éticos y sociales que se proyectan desde quienes ejercen o aspiran a ejercer funciones de representación pública.

En un acto político registrado en video, una participante subió a la tarima y, luego de escucharse la expresión “enseñe la puntita”, un hombre levantó parcialmente su vestido; posteriormente, Zambrano le entregó un premio. La edad de la participante ha sido objeto de versiones contrapuestas y no corresponde establecerla sin una verificación independiente. Sin embargo, independientemente de su edad, resulta cuestionable convertir la exposición del cuerpo de una persona en parte de una dinámica de entretenimiento y entrega de premios dentro de una actividad política.

No podemos normalizar prácticas que conviertan el cuerpo, particularmente el de las mujeres, en objeto de exhibición, burla o entretenimiento. Estas expresiones contribuyen a reproducir estereotipos y relaciones de poder que deben ser cuestionadas desde la educación y desde la vida pública. La violencia simbólica también se expresa mediante mensajes, representaciones y prácticas que naturalizan la cosificación, la desigualdad o la subordinación.

A este hecho se suman declaraciones públicas anteriores de Zambrano, quien reconoció haber copiado durante su etapa estudiantil y manifestó haber recomendado a sus hijos hacerlo cuando enfrentaban dificultades para aprobar un examen. Estas expresiones también plantean una discusión necesaria sobre la responsabilidad ética de quienes tienen exposición y representación pública.

En los procesos de enseñanza y aprendizaje, copiar no constituye una herramienta para salir adelante. La educación debe formar personas capaces de pensar, investigar, crear, resolver problemas y cuestionar críticamente la realidad. Normalizar la copia debilita principios esenciales como la honestidad, la responsabilidad académica y el esfuerzo.

Este debate adquiere todavía mayor relevancia en momentos en que la inteligencia artificial transforma aceleradamente los procesos educativos. El desafío de nuestras instituciones no puede ser sustituir el pensamiento por respuestas automáticas, sino fortalecer la autonomía, el pensamiento crítico, la investigación y el uso ético y responsable de las nuevas tecnologías.

Como educadores, recordamos a las autoridades del Estado y a quienes aspiran a ejercer funciones públicas que sus actuaciones y mensajes tienen una dimensión social y ejemplificadora. La función pública exige responsabilidad, respeto a la dignidad humana, honestidad y coherencia entre el discurso y las acciones.

Respecto del evento realizado en Esmeraldas, corresponde a las autoridades competentes determinar, sobre la base de las evidencias disponibles y respetando plenamente el debido proceso, si existieron infracciones o responsabilidades.

Según información difundida por Ecuavisa, el director provincial del Consejo Nacional Electoral en Esmeraldas señaló que el evento constituyó un acto de campaña anticipada, aunque explicó que el organismo no estuvo presente para registrarlo directamente. El artículo 278, numeral 7, del Código de la Democracia establece expresamente como infracción electoral grave “realizar actos de campaña anticipada o precampaña electoral”.

Asimismo, si las investigaciones de las autoridades competentes determinaran la participación de niñas, niños o adolescentes, deberá aplicarse la protección reforzada que establece la Constitución. Los artículos 44 y 45 reconocen su interés superior, dignidad e integridad física y psíquica, mientras que el artículo 46 obliga al Estado a adoptar medidas de protección frente a cualquier forma de violencia, maltrato o explotación.

Por estas razones, la UNE considera necesario que el Consejo Nacional Electoral, dentro del ámbito de sus competencias, recopile, valore y contraste las evidencias públicas existentes y determine las actuaciones que correspondan conforme a la legislación electoral y al debido proceso.

Desde la educación tenemos una responsabilidad irrenunciable: cuestionar aquello que la sociedad intenta convertir en normal. No podemos normalizar la violencia simbólica, la cosificación del cuerpo ni la deshonestidad como mecanismos de entretenimiento, reconocimiento o éxito. Quienes ejercen o aspiran a ejercer el poder también educan con sus palabras y con sus actos. La dignidad, el respeto y la honestidad también deben enseñarse con el ejemplo.

COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL – UNE

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