«La inteligencia artificial puede matarnos antes de 2030»

Jacob Coxon ha manifestado que la carrera entre las empresas tecnológicas (OpenAI y Anthropic) para crear una «superinteligencia automejorable», en la que los modelos existentes entrenen a los siguientes, sería catastrófica.

por Guido Proaño Andrade

Las declaraciones del joven investigador de Anthropic, Jacob Coxon, advirtiendo que la IA podría matarnos a todos antes del fin de esta década han provocado revuelo mundial. El límite temporal que Coxon sugiere parece exagerado y, por supuesto, habla de manera metafórica; pero de lo que no hay duda es de que la IA está provocando graves trastornos en la humanidad. Trastornos, y no simples cambios, entendidos como una alteración persistente en la salud mental, el comportamiento o las funciones cognitivas de una persona. Ahora mismo se discuten en el país problemas del sistema educativo en los que, sin duda, la IA tiene una incidencia negativa, pero —por supuesto— no es la única causa: hay problemas estructurales.

En mayo de 2023, una advertencia similar la hizo un grupo de 350 ejecutivos, investigadores e ingenieros expertos en esta tecnología. Resumieron su preocupación en 22 palabras: «Mitigar el riesgo de extinción [para la humanidad] de la IA debería ser una prioridad mundial junto con otros riesgos a escala social, como las pandemias y la guerra nuclear».

Coxon ha manifestado que la carrera entre las empresas tecnológicas (OpenAI y Anthropic) para crear una «superinteligencia automejorable», en la que los modelos existentes entrenen a los siguientes, sería catastrófica.

Este es un tema que se discute bastante, aunque no ocupa los espacios que el asunto merece; hay sectores a los que no les interesa que esos debates crezcan e incorporen cada día a más gente: podrían afectar negocios poderosos.

A propósito de las mencionadas declaraciones, es oportuno referirnos a un elemento: las multimillonarias ganancias que provocaría llegar primero a la meta que se han impuesto.

Anthropic y OpenAI son feroces competidoras en el mercado; sin embargo, están entrelazadas con las mayores tecnológicas del mundo, las famosas Big Tech, creando una estructura de oligopolio en el sector de la IA.

Microsoft ha invertido más de USD 13 mil millones y posee un 27% de OpenAI. No obstante, los acuerdos firmados permiten a OpenAI buscar capacidad de cómputo en la nube de Amazon y Google, y a Microsoft desarrollar sus propios modelos para reducir su dependencia.

Anthropic tiene una estrategia de múltiples inversores. Google ha comprometido hasta USD 40 mil millones (con una participación estimada del 12-17%), mientras que Amazon ha invertido alrededor de USD 8 mil millones (con una participación estimada del 7-8%). Al igual que con OpenAI, estas tecnológicas son a la vez inversoras, proveedoras de infraestructura en la nube y competidoras directas a través de sus propios modelos (Gemini de Google).

Anthropic y OpenAI son feroces competidoras en el mercado; sin embargo, están entrelazadas con las mayores tecnológicas del mundo, las famosas Big Tech, creando una estructura de oligopolio en el sector de la IA.

El sector tecnológico y digital es hoy el más poderoso del mundo. Incluye empresas de informática, servicios de internet, comercio electrónico, hardware y software. Un estudio de McKinsey & Company señala que, entre 2020 y 2024, las 4.000 mayores empresas no financieras del mundo aumentaron su beneficio económico por capitalización bursátil en unos 1,2 billones de dólares al año; es decir, una cifra aproximadamente 9,2 veces superior a todo lo que produce la economía ecuatoriana en un año. Gran parte de ese aumento, unos 247.000 millones de dólares, vino impulsado por las llamadas Siete Magníficas del sector tecnológico: Alphabet, Amazon, Apple, Meta Platforms, Microsoft, NVIDIA y Tesla.

En el juego financiero de esos poderosos monopolios está el destino de la humanidad.

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