Desde la Unión Nacional de Educadores expresamos nuestro rechazo y profunda preocupación ante el reciente acuerdo suscrito entre el Estado ecuatoriano y el Estado de Israel, a través del cual se busca “profundizar” contenidos sobre el Holocausto en el currículo educativo nacional.
Estos pactos esconden una estrategia para invisibilizar el genocidio contra el pueblo palestino. El gobierno de Noboa pretende utilizar la educación como herramienta de propaganda para limpiar la imagen de un Estado que hoy es señalado globalmente por sus ataques contra población civil, niños y escuelas en Palestina. Es irónico que se pretenda enseñar “memoria y no discriminación” de la mano de un Estado que impulsa leyes inhumanas, como la reciente aprobación de la pena de muerte como sentencia para los palestinos. ¿Será que ese tipo de acciones se les va a enseñar a nuestros estudiantes? ¿Lecciones sobre cómo institucionalizar la muerte?
Además, nos preocupa la información publicada por la página de la embajada de Israel, “Israel en Ecuador”, donde se anuncia la reciente llegada al país de una delegación de 30 jóvenes de la organización “Heroes for Life”, que según la propia descripción de la organización fue fundada por oficiales de unidades élite de las Fuerzas de Defensa de Israel y está compuesta por soldados veteranos. Quienes han ingresado a nuestras escuelas, bajo la fachada de “voluntariado”, no son psicólogos, médicos ni maestros. Es evidente que su presencia responde a una táctica ideológica de un Estado sionista.
Mientras el sistema educativo nacional atraviesa una crisis de infraestructura, falta de docentes y aumenta la violencia en los planteles, el Gobierno y Cancillería priorizan agendas políticas externas. Por eso, rechazamos cualquier intento de normalizar el sionismo o ignorar las resoluciones internacionales que condenan la ocupación y el exterminio del pueblo palestino.
Advertimos a la comunidad educativa y al país que estaremos vigilantes para evitar que la educación de nuestros niños y jóvenes sea utilizada como herramienta de distracción frente a la barbarie que el sionismo ejecuta en Medio Oriente.

