Expresamos nuestra solidaridad con la familia, amistades, estudiantes y compañeros de nuestra colega docente asesinada en el sector de La Roldós, en Quito, que evidencia las crecientes violencias e inseguridad que golpea al país y que ha irrumpido con fuerza en la sociedad.
En los últimos meses, los casos de docentes, estudiantes y familias que enfrentan extorsiones, amenazas, reclutamiento por parte de estructuras criminales, consumo y microtráfico de drogas en los alrededores de las instituciones educativas, agresiones, abuso sexual, entre otras, han crecido. Entre enero de 2025 al 1 julio de 2026, 9 docentes han sido asesinados.
Frente a este crimen, exigimos:
- Una investigación inmediata que sancione a los responsables materiales e intelectuales del asesinato de nuestra compañera.
- La articulación entre el Ministerio de Educación, la Fiscalía General del Estado, la Policía Nacional, los gobiernos locales y otras instituciones para prevenir y atender los distintos tipos de violencia que afectan a las escuelas y colegios.
Ser docente se ha convertido en una profesión de alto riesgo. Por ello, la vida de quienes educan debe ser protegida. Defender a los maestros y maestras significa defender el derecho a la educación, la democracia y el futuro del Ecuador.
La violencia no puede ser normalizada y las vidas de docentes y estudiantes no pueden solo convertirse en estadística. Por eso convocamos al magisterio nacional, a la comunidad educativa y a la ciudadanía a participar en una vigilia por la vida, seguridad, justicia y solidaridad de las y los docentes, que se realizará en los exteriores de la Fiscalía General del Estado, el viernes 03 de julio a las 18:30.

